Escucho a nuestros políticos la indignación por los resultados de la prueba de 6º de primaria y 3º de ESO y yo también me indigno, pero me indigno por causas diferentes. Me indigno al recordar que a finales de los años 80 el Ministerio de Educación pidió la colaboración de los educadores para elaborar una ley que solucionara le fracaso escolar que ya por entonces se barruntaba.
Fueron muchos los que colaboraron haciendo reuniones, jornadas inacabables de discusiones positivas, muchas horas restadas al descanso e incluso al sueño, pero ahí estaba lo que nos pedían. Un voluminoso dossier que ponía unos nuevos y firmes cimientos en la educación de nuestros niños y jóvenes. ¿Qué pasó con aquel dossier?, ¿en qué cajón o archivo duerme el sueño de los justos?
Lo cierto es que se implantó una Ley de Educación burócrata en la que no se contemplaba las experiencias de muchos años que se les había entregado al Ministerio, una Ley parche como todas las sucesivas que no reflejan la realidad de las necesidades escolares, que no se adaptan a la nueva situación de nuestra sociedad plural en etnias, idiomas y costumbres. ¿Y nos rasgamos las vestiduras por los resultados? Quién siembra vientos recoge tempestades.
Fueron muchos los que colaboraron haciendo reuniones, jornadas inacabables de discusiones positivas, muchas horas restadas al descanso e incluso al sueño, pero ahí estaba lo que nos pedían. Un voluminoso dossier que ponía unos nuevos y firmes cimientos en la educación de nuestros niños y jóvenes. ¿Qué pasó con aquel dossier?, ¿en qué cajón o archivo duerme el sueño de los justos?
Lo cierto es que se implantó una Ley de Educación burócrata en la que no se contemplaba las experiencias de muchos años que se les había entregado al Ministerio, una Ley parche como todas las sucesivas que no reflejan la realidad de las necesidades escolares, que no se adaptan a la nueva situación de nuestra sociedad plural en etnias, idiomas y costumbres. ¿Y nos rasgamos las vestiduras por los resultados? Quién siembra vientos recoge tempestades.